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Eres tu propio universo en el que danzan sin descanso  las memorias almacenadas de  personas, circunstancias, relaciones…Todo lo que fue, sigue siendo según tú has querido que sea. Todo lo que crees que está afuera, en realidad mora en ti.

Son  esferas en movimiento, acercándose suavemente hacia tu centro buscando volver, la morada de cada cosa que da forma a tu realidad. En ellas se guardan ideas, creencias, emociones que enterraste con la esperanza de olvidar, que aunque tú no recuerdas, siguen  con vida, palpitando, creando desde la sombra.

En sincrónico baile, el que llamas tu mundo (el de afuera),  se mueve  y acomoda de manera perfecta. Reflejo exacto de tu desconocido  mundo interno,  te muestra, esperando con paciencia que veas  y reconozcas esas pequeñas partes de ti.  Todavía  crees que no te pertenecen, aún no te reconoces en ellas.

Afuera parece todo tan real, has estado tan alejado de ti, tan dormido, que no te conoces, así que lo niegas y lo rechazas.

Deseas solucionar las cosas en donde  crees que existen, quieres poner orden, enderezar tu vida.   Luchas contra la realidad tal como te lo enseñaron: huyendo, peleando, esforzándote, pero no funciona, es como dar manotazos en el aire, pelear contra dragones y creer que ganaste solo porque ahora les das la espalda, pero al dar la vuelta aparecen de nuevo, una y otra vez. Están ahí, pacientes, esperanzados, las relaciones tortuosas, el dolor, incluso la enfermedad. Nada se va, todo espera por ti. No lo has entendido, tú eres el único que les entregará su resolución.

Cuando al fin tienes el valor de ver con claridad en el espejo, encuentras una herida, un rechazo, una traición, un desengaño y compasivamente una chispa de amor nacida de tu corazón abraza a esa parte de ti que por tanto tiempo te buscaba. No eran demonios acechando entre sombras, eran tus propias memorias lastimadas buscando el camino a casa. Ahora ya estás  a cargo, ahora sabes que en cada conflicto vive una parte de ti esperando ser amada: una deuda, esa persona, el accidente, una ruptura… lo único que necesitan es tu amorosa mirada  y tu abrazo compasivo. Recuperas tu poder, ya no eres más un títere del destino, ahora sabes que eres tu  propio universo, en el que  vive y se crea toda la realidad.

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