IMG_0077 - Copy copy¿Te ha pasado que estando  en la fila del súper  alguien llega a ponerse detrás a escasos 10 cms. de ti? No se cómo te sientas, pero a mi me incomoda que invadan mi espacio energético. . Ese día, tenía ganas de girarme y decirle al chico que estaba encima de mi: “- ¿Podrías alejarte un poco? me incomoda que estés tan cerca.” En lugar de eso, me molesté conmigo por no atreverme a decirlo y puse el carro entre ambos, aún así  este era una de esas personas, que no necesitan ponerse físicamente tan cerca, tienen su campo energético tan desparramado que lo puedes sentir a metros de distancia, además cuando me quité el se acercó todavía más hasta apoyarse en el carrito.

Soy consciente de que este chico solamente me mostró una parte de mi en la que necesitaba poner atención. Me pregunté cuál era la necesidad de pasar por ello y qué me estaba tratando de enseñar esa situación.

 Yo aprendí, no sé en qué momento, quizás cuando empecé a buscar la aceptación de los demás, que no hay que incomodar a los otros y que además las respuestas emocionales que tuvieran los demás eran mi responsabilidad, por lo tanto si yo en algún momento me atrevía a decir algo que yo misma juzgaba incomodaba a las demás personas, me sentía culpable. Introyectas tanto eso que simplemente no lo cuestionas, es parte de la vida, algo que así ha sido siempre. Sin embargo eso me metía en problemas cada vez más serios, porque no era capaz de establecer límites claros, de decir si o no en honestidad conmigo, con lo que yo quería, sino que decía sí o no, centrada en el miedo a incomodar y a ser rechazada, con las consecuencias de mi propia incomodidad ante los resultados.

Hay cosas como “-hijita dale beso a tu abuela que ya nos vamos”, y si no tenías ganas de despedirte:  “- si no la besas se pondrá triste.” Con esos mensajes hemos sido educados para creer que somos responsables de las emociones de los demás y que los demás son responsables de nuestras emociones. De ahí se desprende la necesidad de que alguien más nos haga felices, aunque esa es otra idea que ahora mismo dejaré en pausa para una mejor ocasión. Lo que quiero compartirte es cómo una elección consciente empieza a cambiar la realidad y una vez que sabes porqué haces lo que haces puedes tomar la decisión de transformarlo.

Para mí, cambiar la vieja manera de darle gusto a las personas, ha sido mostrarme que estoy de mi lado, aprender a escuchar lo que Cristina quiere. Le estoy enseñando a esa niña que está bien ser fiel a si misma.

A cada paso, uno siempre obtiene lo que elige, la realidad es el efecto de nuestras elecciones,  aún cuando no sepamos lo que  elegimos. ¿Porqué entonces no elegir de manera consciente? ¿Porqué no elegirse a uno mismo? ¿Porqué no elegir bienestar?

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