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La manera en que hemos entendido las relaciones en la vieja energía es por medio de la necesidad: – Si me dejas, me muero. Eres mi brújula, mi centro, la razón de mi ser, mi camino, mi estabilidad, sin ti me quedo vací@, sin ti no soy nada.

La aplicación de la idea de la media naranja ha estado presente permitiendo que las personas se busquen unas a otras con la finalidad, no siempre consciente, de completarse en alguien más.  Ha sido cómodo que nuestras relaciones, incluso aquellas que no tienen que ver con la pareja, nos hayan embebido a tal grado que funcionaron como la excusa perfecta para no tener que mirarnos a nosotros mismos. Cuando uno está ocupado en alguien más, poco tiempo tiene de ocuparse de sí mismo, incluso con el deseo más o menos oculto de ser retribuido por ese sacrificio: – mira todo lo que he dejado de hacer por mi, por estar contigo, por apoyarte, por…

Establecer límites sanos es algo que poco se enseña. Saber decir sí y no y cuándo decirlo, sabiéndose con el derecho de hacerlo empezará a cambiar la manera de relacionarte, sobre todo contigo mismo.

No se establecen  límites básicamente por el miedo al rechazo, a la pérdida o al castigo, nuestra naturaleza humana nos lleva a creer que si “incomodamos” a las otras personas diciendo lo que sí queremos y defendiéndolo, éstas dejarán de amarnos, por lo tanto sacrificamos nuestra propia voz y  nuestros propios deseos en pro de recibir ese amor externo.

Cuesta creer que exista una relación sin todo eso, una en la que no existan vacíos que llenar con la otra persona y libre de karma, lo cual quiere decir que no “tenemos que estar juntos” sino que “elegimos estar juntos”.

Diferencia abismal entre ambas situaciones. El tener que, implica obligación, deber, no poder hacer otra cosa y por lo tanto finalmente enojo.  Elegir en cambio es decisión desde el corazón de compartir un camino, caminar juntos pero no cargando ni siendo cargado, en el que cada uno se hace responsable de sí mismo y deja de alimentarse de la energía del otro.  No es la necesidad la que nos une, sino el deseo de disfrutar juntos y de compartir.

Estas relaciones empezaremos a establecerlas en el momento en que el amor que se busca afuera lo encontremos dentro de nosotros, cuando dejemos de tener miedo de que las  personas se vayan de nuestro lado porque son autosuficiente, cuando honremos y respetemos lo que somos y lo que las otras personas son, respetando su camino.

Cuando llegas al punto de enamórate  de ti mismo, empieza a existir un nuevo orden, porque te habrás puesto en el centro de tu vida.

No quiere decir con esto que te vuelvas  egoísta, sino que al amarte primero puedes dar aún mucho más amor a los demás, un amor basado en el respeto por todo lo que la persona es, en el equilibrio, libre de culpas, dramas  y chantajes, un amor que te lleva a vivir relaciones plenas.

 

Cristina Galván

Facilitadora de procesos de cambio

Sesiones vía skype

Informes y citas al correo cris_galvan@live.com.mx

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