elegir

¿Has observado la forma en que eliges? ¿Lo haces por lo que quieres  o por lo que has determinado que es lo que puedes tener? ¿Es tu deseo el que te mueve en tus elecciones o estás usando otros elementos a manera de  excusas para no elegir más allá  de lo que crees merecer o lo que te puedes permitir y no moverte de tu zona cómoda?

Veamos esto   más de cerca ya que  así en frío esto parece ano tener mucho sentido. Vamos a suponer que quieres vacaciones y empiezas a jugar con la idea. De principio no te parece descabellado un viaje, ¿a dónde eliges ir? ¿cómo vas a viajar? ¿con quién? ¿cuántos días? Cuando estás preguntándote todo ello, ¿pensar en vacaciones ya no se siente tan bien? ¿es el costo, es el tiempo, son las responsabilidades que estás dejando lo que te incomoda? Pongamos un  ejemplo más frecuente y cercano como el menú de un restaurante, ¿eliges por lo que a tu cuerpo le apetece o eliges basado en el costo del platillo o  tal vez por las calorías? Al final  estamos eligiendo más por la mente, por lo que consideramos adecuado hasta donde podemos llegar o permitirnos. Tenemos límites diseñados por la información que recibimos y la interpretación que hacemos de ella: no puedo ser más que mis padres, sufrir es bueno, primero son los hijos, no puedo pensar en mi, hay otras cosas más importantes antes que esto, no puedo generar más dinero… (y la lista sigue indefinidamente).

Una vez que detectamos que nos estamos auto limitando, qué podemos hacer. No basta con hacernos coco wash (lavado de cerebro) para que mágicamente desaparezcan esos límites. Tu cuerpo es quien te va a ir marcando tus niveles de permiso. A través de sus sensaciones al elegir un platillo solo porque te apetece sin ver su precio ni calorías sabrás si estás saliendo de la caja limitante  y hasta dónde. Si tu cuerpo se siente bien y tu energía expandida permitiéndote experiencias que antes no habías considerado, es que ya diste un paso fuera de la línea.

Tu puedes ir abriendo tu capacidad de ver más allá de lo aparente y evidente de la realidad y con eso hacer cambios en la manera en que te relacionas con todo. ¿Qué estás dispuesto a permitirte? ¿Estás en la disposición de aceptar que te has equivocado aceptando conceptos como verdaderos y que a partir de ellos vas creando tu realidad? ¿Estás dispuesto a reconocerte como totalmente responsable de tu realidad? Si la respuesta es sí, ya estás en camino. Sabrás que para hacer cambios y obtener,  lo que re quieres es Elegir de una manera muy clara y sostenida con la pasión del corazón. Luego de eso las piezas empiezan a ponerse delante de ti y es ahí cuando viene la acción. Te invito a seguir leyendo más al respecto en la siguiente entrada.

Respira.

 

Cristina Galván

 

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